MIRO: SURREALISMO Y SIMBOLISMO

El artista catalán Joan Miró (1893-1983) presenta una singular paradoja. Es uno de los pintores más conocidos en Catalunya pero también es uno de los más incomprendidos. Sobre su original obra pesan los prejuicios más absurdos que devalúan su aportación artística y su merecido reconocimiento. Aportamos aquí unas claves de interpretación de su obra con la esperanza de erosionar esta tendencia tan negativa y esteril. Miró demostró una gran inclinación por el dibujo desde su infancia. A los catorce años se matriculó en la Escola de Belles Arts de Barcelona. Aunque por la presión paterna, tuvo que compaginar estos estudios con los de Comercio. Sus primeros dibujos plasman de forma realista los paisajes de Tarragona y de Mallorca. Finalizados sus estudios se instaló en un estudio pintando bajo la influencia del fauvismo y del cubismo. Organizó su 1ª exposición individual en 1918 en la galería Dalmau de Barcelona. Entre marzo y junio de 1919 se trasladó a París donde transformó su estilo pictórico.

Entró en contacto con Picasso y frecuentó los círculos vanguardistas y dadaístas. Atraído por el surealismo firmó su primer manifiesto en 1924. Adopta la pintura automática y temas oníricos, e investigó todas las posibilidades de ese nuevo lenguage estético. Las imágenes se transforman en una simplificación y deformación libre, fruto de la actividad inconsciente, que les confiere un significado simbólico. Durante toda su trayectoria artística Miró fue fiel a los postulados surrealistas de liberar el inconsciente de su obra, tanto en las composiciones abstractas como en las de tipo figurativo. Aunque era miembro del grupo surrealista fue una figura aparte difícil de catalogar. Desarrolló una iconografía fabulosa basada en signos y elementos primitivistas, mágicos y mitológicos. Temas muy personales donde exalta a la mujer, al pájaro y a la noche estrellada. Su temática y tratamiento del color confieren a su obra una gran fuerza lúdica. Viaja a Holanda en 1928 donde inicia su serie de " Interiores holandeses ", traduciendo a su propio lenguaje obras de los creadores flamencos que más admiraba. Realiza sus primeros collages con papeles y objetos. En 1930 expone en Nueva York. Hasta 1938 pintó cuadros que expresaban su preocupación política de la época.

Su lenguaje pictórico tendió a la simplificación y la sobriedad. Regresa a Catalunya en 1940 y al año siguiente el MOMA de Nueva York le organizó una gran exposición retrospectiva que consolidó su propio reconocimiento internacional. A partir de 1944 también realiza trabajos artísticos en cerámica.

En 1945-46 empezó a ejecutar telas de gran formato. Pintor polifacético también desarrolló obras en aguafuertes, litografías, esculturas y diseños para vidrieras. A partir de 1956 se instala en Mallorca. En la década de los 70 inicia su serie de grandes cuadros de fondo monocromo y fuerte sentido monumental. Investiga nuevas posibilidades en escultura y en los tapices deonde aplica la técnica del collage. En 1975 inaugura la Fundació Joan Miró en Barcelona. Centro que alberga una gran colección de sus principales obras. Miró empezó a definir su propio estilo a partir de 1920, cuando escribe "Trabajo duramente, me muevo en un arte de conceptos que toma la realidad sólo como punto de partida, no como meta final".

A pesar de su romántica fantasía, planifica sus cuadros con sumo detalle. Realiza bocetos y estudios con anotaciones sobre título, formato y colores del cuadro. En otoño de 1924 conoció a André Bretón, Paul Eluard y Louis Aragon, adalides del surrealismo que ese mismo año publicó su primer manifiesto. Que contenia la definición: "Surrealismo. Substantivo. Masculino. Puro automatismo físico, mediante el cual debe expresar, de forma oral o escrita, la verdadera función del pensamiento, más allá de toda consideración estética o moral". Este movimiento surgió como una reacción a la frialdad y geometría del cubismo. Primero como corriente literaria, incorporando después las artes plásticas. Miró y Masson fueron pioneros en la aplicación del método de la asociación libre a la pintura. Poco después su obra se vuelve más abstracta con influencias de Klee y Kandinsky. Pese a la abstracción aún identificamos los géneros del paisaje, naturaleza muerta y retrato. Las formas orgánicas pulidas son un signo de esa época en contra del lenguaje geométrico del cubismo. Aunque Miró nunca fue un surrealista incondicional, sus cuadros de 1924-33 se inscriben dentro de esa corriente pictórica.

Como antídoto al cubismo proponen la práctica del automatismo, derivado de la fusión de las técnicas psicoanalíticas de la libre asociación de ideas con el desarrollo de los sentidos. Su objetivo consiste en excluir el control consciente de la creación artística. Pero ser surrealista no se limitaba a producir literatura o arte de un tipo determinado ni el automatismo era para el uso exclusivo de los poetas y los artistas. Por eso el Dadaísmo continuó siendo uno de los elementos esenciales del movimiento surrealista. Bretón abogaba por la unión entre el arte y la vida para así poder evitar su separación. Un elemento básico del automatismo era la íntima relación entre el arte y la poesía, presupuesto negado por el cubismo. En el arte visual se separa el significante del referente, liberando al primero en su capacidad de generar múltiples significados. También estaba en contra de la "pureza" del arte y su posición privilegiada. Los surrealistas veían el talento como algo irrelevante y al propio artista como un mero receptáculo pasivo de las imágenes del inconsciente.

En 1928 viajó dos semanas a Bélgica y Holanda. Inspirado en los maestros flamencos cambia sus obras según una serie de reflexiones contemporáneas. Lo cual contribuyó a resaltar los cambios en su pintura.

En 1932 regresa a Barcelona cuando el grupo surrealista se había disuelto y dividido. Experimenta con muchos medios y materiales y con el collage. Intenta trascender a la pintura superando la experiencia visual y conduciendo su arte hacia lo conceptual. Sus collages eran estudios previos de obras más ambiciosas. Margaret Rowell escribió: "Los cuadros de Miró son cuadros de un pintor: independientes, frontales, cromáticos. (...) su proceso creativo era el mismo en pintura que en la poesía. Esos cuadron (son) "pintura poética" más que "poesía pictórica". Entrevistado en 1948 el pintor recuerda: "Fue la época en la que estalló la guerra.

Yo tenía necesidad de huir. Me refugié en mi interior. La noche, la música, las estrellas, comenzaron a jugar un papel importante en la búsqueda de nuevas ideas. La música desempeñó el papel de la poesía en los años 20 el material de los cuadros ganó en significado". Una declaración de principios que llevaría a la práctica. Joan Miró iba a permanecer fiel a estos símbolos durante todo el resto de su vida creativa. La exposición permanente de su obra pictórica que siempre se exhibe en la Fundació Joan Miró constituye un claro testimonio de esta afirmación.